miércoles, 24 de marzo de 2010

DISCUTIR POR DISCUTIR

.
.
.

Discutir por discutir, hablar por hablar… son expresiones que suenan a pérdida de tiempo, a gasto tonto e inútil. Porque queda sobreentendido que se discute sin rumbo, sin meta, sin objetivo, sin tratar de llegar a un acuerdo o tomar una decisión conjunta…, o con la convicción de que será algo difícil e improbable. Se supone también que de nada aprovecha despilfarrar así las ocasiones de que disponemos -tal vez no muchas- de conversar.

En la televisión, en la radio y en diversos ámbitos sociales, culturales, académicos y políticos, suelen desarrollarse coloquios, a veces denominados tertulias o mesas redondas, donde participan representantes de puntos de vista o posiciones casi siempre diferentes o incluso opuestos. Estos actos poseen el carácter de acontecimientos públicos, pues tienen lugar, en directo o a través de las ondas, delante de un público (no quiero gastar más de una línea en mencionar entre paréntesis, para olvidarme al minuto, las groseras y vergonzosas zapatiestas de la tele o radiobasura). En el ámbito privado, de manera totalmente informal, no faltan numerosos momentos (quizás ahora menos que antes) donde se posicionan los miembros de la familia, por ejemplo, acerca de la moda, las costumbres y hábitos de unos y otros, los gustos musicales, etc.
Traigo aquí a colación estas modalidades comunicativas dialogadas para manifestarme no sólo a favor de ellas y contrario a que sean juzgadas como actividades poco productivas o acciones prácticamente baldías, sino también para confesarme partidario de fomentarlas y practicarlas, en privado y en público. Recuerdo que, movido sobre todo por la tendencia paternal a promover por cualquier medio, diu noctuque, la educación de mi prole, provocaba yo en bastantes situaciones familiares discusiones que todos sabíamos no tenían ningún fin práctico ni trascendente, que eran controversias puras, o sea, discutir por discutir. Y nos divertíamos. Sabía, eso sí, que contribuían a movilizar muchas capacidades intelectuales y recursos de todo tipo, sin otra finalidad que esa. En un plano totalmente opuesto, no de otro modo aprenden a sobrevivir y sobresalir en entornos sociales y naturales adversos los cachorros de cualquier especie animal, por ejemplo. Lo mismo que puede afirmarse que ninguno de ellos llegará a ser verdadero adulto si no ha luchado de mentirijillas con algunos congéneres de la misma edad, tampoco será una persona de mente muy desarrollada aquel hombre o mujer a los que de pequeños o jovencitos nadie les llevó nunca la contraria ni les plantó ante las mismas narices sus errores.

La discusión, el debate… son la prueba del algodón de nuestras convicciones y de todo el arsenal de información que vamos acumulando y organizando en redes de contenidos. Y es bueno someter tal caudal a procesos periódicos de validación, sobre todo cuando se está formando en las primeras etapas de nuestra vida, al menos antes de que sean ya casi inamovibles.
Porque evaluar de manera interactiva lo que sabemos y lo que pensamos nos obliga, en primer lugar, a una revisión previa, a la detección y erradicación de posibles errores o contradicciones, y también a rellenar hipotéticas lagunas, para presentar un discurso en las mejores condiciones posibles y quitar, así, el máximo de oportunidades al adversario. Por poner otro ejemplo, imaginemos un autor teatral o un novelista que, por el motivo que sea, jamás haya estrenado o publicado nada, que nunca se haya sometido a la crítica, a la opinión del público. Tal escritor ha perdido, sin duda, muchas ocasiones de mejorar, de madurar como creador, porque en eso los lectores y espectadores, así como los comentaristas especializados, tienen un papel insustituible.

Rompo una lanza, por lo tanto, en favor de la discusión por la discusión, de las tertulias (las buenas tertulias, no esas pestilentes peleas de gallos que decía antes) donde parece que los participantes cobran por hablar, las mesas redondas y los coloquios de todo tipo, la reyerta verbal entre amigos de la pandilla, el enfrentamiento sereno, a base de palabras, entre barcelonistas y madridistas (por ejemplo), los debates políticos (si son menos encorsetados que los celebrados últimamente, mejor ), la entrada activa en foros de internet, la creación de blogs, su lectura y los comentarios subsiguientes, etc., etc., etc.

Me gusta que la gente descubra que es diferente del prójimo, o medio igual o medio distinta, en la discusión. Quiero que en la discusión entienda que va a persistir en su postura o que va a matizarla o cambiarla. Me gustan los ciudadanos que conversan con sosiego (saboreando cada réplica), con respeto (valorando al de enfrente), con nobleza (sin querer llevar razón a toda costa), con mesurada pasión… Me gustan las personas que hablan entre sí del mundo, cada uno de su mundo, y de sí mismos. Creo que la vida está hecha no sólo para vivirla, sino también para hablarla, mejor dicho, para dialogarla.

14 comentarios:

  1. Un problema que me he encontrado a lo largo de mi vida es que la gente tiene muy poco sentido autocrítico. Por eso a veces es difícil dialogar con gente que no pone en duda ninguna de sus ideas. Como dice el gran Groucho, "estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros".


    OLI I7O

    ResponderEliminar
  2. De ahí viene la frase que acompaña a Respuesta equivocada: "Pongamos todo en duda...y discutamos".
    Discutir,argumentar apasionadamente....
    Por desgracia, esta triste sociedad aborregada y sedada dice "amén" a todo...y ¡a dormir!.
    Salu2

    ResponderEliminar
  3. Totalmente de acuerdo. Que nunca nos falte la palabra, la voz, la idea que nos dan los argumentos capaces de permitir la comunicación con el otro. Es lo más humano que existe, el encuentro a través del razonamiento elaborado y transmitido con la sola pretensión de convencer sin cerrarse jamás al enriquecimiento que supone aprender del que está enfrente. Cuando el silencio se impone, cuando las miradas se apartan, cuando la indiferencia domina en la sala, sobreviene la pobreza de quien no tiene nada que decir ni que aprender.

    ResponderEliminar
  4. Particularmente me quedo con la definición de la Real Academia de la lengua "Dicho de dos o más personas: Examinar atenta y particularmente una materia".

    Sinceramente no creo que muy poca gente sabe o quiere discutir, particularmente los que dicen que les gusta o les apasiona.

    Creo que en eso todos somos bastante hipócritas y yo me incluyo, porque al final a nadie le gusta examinar atentamente ideas o pensamientos que sean equidistantes a los suyos.

    Un abrazo,
    Rato

    ResponderEliminar
  5. He entrado en este blog unas cuantas veces y la verdad me sorprende tanto el artículo de Jaramos, como vuestras reacciones al mismo.

    ¿Cómo podéis decir que os gusta discutir? cuando lo único que hacéis es lameros el culo unos a los otros. Nunca nadie ha llevado la contraria a este señor, que a decir la verdad técnicamente me gusta como escribe, el contenido de sus artículos no tanto, debido a ese tufillo conservador que tienen.

    Quisiera aprovechar para decir que me encanta el blog del Planeta Oli, es el blog más original que he visto hasta ahora.

    Bueno espero ver a partir de ahora verdaderas discusiones en este blog.

    ResponderEliminar
  6. Xana, gracias por tu cumplido, de verdad.

    Lo que me gusta de este blog (aparte de que me permite rescatar cosas de mi pasado antequerano) es precisamente eso, que fomenta el diálogo desde el respeto, y en esta entrada se habla precisamente de la necesidad de discutir de manera sana, exactamente igual que estamos haciendo ahora. :o)

    Un saludo a todos,


    OLI I7O

    ResponderEliminar
  7. Muchas gracias a todos/as por entrar en este humilde blog , leer y comentar. Dicho esto así en plan general, voy contestando a lo específico por partes:
    OLI: Lo que dices creo que no sólo es cierto, sino que cada vez se da más. Hay gente que no se baja del burro. Pero tal vez, en muchos casos, aunque aparenten firmeza y confianza en sí mismos, lo que les pasa es que tienen bastante inseguridad. Como si temieran que, al bajarse del burro, ya no fueran a saber andar por sí mismos. Normalmente, no les gusta discutir, ¿a qué no?
    TONI: Es verdad, no me había fijado en la letra pequeña del subtítulo (no sé si se llama así) de tu blog. Pues… más afinidad, imposible, jeje, cosa que me alegra, claro. Lo de amén (¡qué cierto es!) me ha recordado aquella cuña publicitaria de “Los del Río” incitando a la gente a votar la llamada Constitución Europea, con el argumento de que, aunque ellos no la conocían, había que seguir a los que “entienden” y que sí la habían leído. Más claro, agua.
    FERNANDO: Me gusta mucho que me regalen palabras o frases. Mucho. Sin proponértelo quizás, me has regalado una en tu comentario, que me encanta: “Cuando el silencio se impone, cuando las miradas se apartan, cuando la indiferencia domina en la sala, sobreviene la pobreza de quien no tiene nada que decir ni que aprender.” Es muy linda. Gracias.
    RATO: No soy tan pesimista como tú, pero tampoco tan poco realista como para no ver que muchas de las discusiones se montan para imponer las propias opiniones, generalmente mediante el volumen de la voz o la descalificación, etc. Hace unos años, impartí a un grupo de profesores (¡¡profesores!!) de Secundaria un curso sobre el debate. En una de las sesiones prácticas, donde se trataba de seguir la norma suprema de defender las posturas con argumentos, respetar los turnos y a los adversarios, etc., una señora profesora me dijo: “Esto, así, es muy aburrido”. Tal vez estaba contagiada, “avant la lettre”, por el síndrome Belén Esteban. Yo no sé, ni me interesa, cómo desarrollaría en sus clases las discusiones o debates…, si es que lo hacía.
    XANA: Ya veo que discrepas no de mis ideas sobre la discusión, sino de nuestra práctica, es decir, de nuestras disensiones moderadas y respetuosas. Tanto, que ni las adviertes, ni siquiera captas que estamos dando opiniones diferentes. Quizás te hace falta más ruido, más cuerpo a cuerpo, más caña, más palabras gruesas..., como alguna expresión de las que tú utilizas. ¿Es esa especie de elegancia y nobleza nuestras en la controversia es lo que llamas “tufillo conservador”? Ok. En los tiempos que corren, habría que definir con precisión y ponerse de acuerdo, antes de usarlos, sobre los términos “conservador” o “progresista”, dada la confusión a la que hemos llegado. Que conste que no siento miedo ni vergüenza de ser llamado conservador, una vez que quede explicado (¡si pudieras intentarlo…!) qué sentido le das a la palabra.
    OLI: La semana que viene o la otra tengo intención de colgar algunas estampas antequeranas. Ciertos lugares o edificios tal vez sean nuevos para ti.

    ResponderEliminar
  8. Es posible que la Sra. o el Sr. Xana esté habituada a ciertos debates televisivos, en los que la confrotación no es precisamente de ideas, sino de gritos y agresividad. Les falta a los debatientes las cuerdas del cuadrilátero y los guantes de boxeo para escenificar con buen atrezzo una buena refriega.

    ¿Será esa la progresía a la que la Sra. o Sr. Xana se refiere?

    Si esta Sra. o Sr. va en esa línea, mal utiza el término "PROGRESÍA", porque el que se acomoda a esas formas no es otro que el de "REGRESÍA" a nuestro origen animal.

    Y con el permiso de la Sra. o el Sr. Xana, pero sin utilizar su "excelso vocabulario",permítame, Sr. Jaramos felicitarle por sus magníficos artículos, plagados todos de sensatez y de humanidad, por la fina ironía que destilan y por lo bien que los escribe- creo que es en lo único en lo que coincido con el comentario de la Sra. o el Sr. Xana.

    Saludos

    ResponderEliminar
  9. Por fin podemos decir que existe una verdadera discusión en este blog. Porque para mi queridos "amigos", discutir no consiste en que una persona exponga un argumento y todos los demás lo maticen o le den por completo la razón. A lo mejor tiene usted toda la razón Señor Jaramos y mi baja capacidad de comprensión me ciegue, no pudiendo ver las opiniones contrapuestas que se vierten en su blog (Si es así perdóneme entonces, ya que mi único delito es la de ser una ignorante).

    Tampoco quiero decir con esto que a la hora de exponer nuestros distintos puntos de vistas haga falta hacerlo con agresividad.

    Jaramos no creo que llegue a tu nivel de intelecto ya que no tengo un cráneo tan privilegiado como el suyo, pero aún así voy a "intentar" explicarte lo que yo por lo menos entiendo por la palabra conservador:

    Como aquellas personas que se oponen a los cambios que se están produciendo en nuestra actual sociedad, lo que irremediablemente lleva a la intolerancia.

    Sr o Sra anónimo/a (yo soy una chica es que lo de señorita me suena muy repipi), puedo apreciar por su vocabulario que es usted un poco pedante, si piensa usted que voy a acongojar porque utilice la palabra "Progresía" siendo decirle que se equivoca.

    Cada ser humano piense y actué de un modo distinto no creo bajo mi humilde opinión que nos acerque a nuestro origen animal, bueno a lo mejor a usted si, en ese caso me disculpo.

    Intentaré cultivarme un poco todos los días, para poder mantener elegantes discusiones con ustedes, siempre y cuando lo permitan

    ResponderEliminar
  10. Amiga Xana, empiezo por agradecerte de nuevo que hayas entrado otra vez en este blog, y que hayas leído y comentado los textos. Créeme, esa gratitud es sincera, no una pose. Y también celebro tu segundo escrito, donde se refleja la voluntad de “negociar” nuestras visiones de las cosas, parcialmente diversas. Por otra parte, yo no tengo que perdonarte nada, mujer, faltaría más. Ni quiero que saques la idea de que te he calificado de ignorante o algo así. Me da la impresión de que lo que nos separa, intelectualmente, es que tal vez tú tengas un concepto de la discusión más “fuerte” que yo (hablo por mí, no por los demás que escriben). En esto cuenta también mucho el carácter o temperamento de las personas, incluso su edad, no sólo su actitud o su manera de pensar. Y, por último, en cuanto a que sigas entrando en mi blog, no es que te lo permita, es que te lo ruego y te lo agradezco. Xana, ya he captado que eres una chica joven y, mira, me he pasado toda mi vida entre jóvenes, por razones de trabajo. Así que me siento cómodo entre vosotros, y cercano, creo. Hasta luego, Xana.

    ResponderEliminar
  11. La capacidad para la oratoria ha de ser desarrollada mediante la discusión.

    Fue el curso pasado cuando llegue a darle la importancia que merece a la discusión por la discusión, y es que un chico relativamente nuevo había conseguido ponernos en jaque a toda la clase y contradecirnos a cada palabra que pronunciábamos. Hasta entonces habíamos sido un grupo unido, con poca discrepancia de opiniones, con un poco de tinte de borregos, no discutíamos apenas por nada.
    Entonces despertamos. Fuera de nuestra clase, de nuestro centro (!Como echo de menos al J. Saramago!) no era todo tan fácil, no se nos pondrían las cosas tan sencillas. Tendríamos que luchar, realizar una defensa de nuestras opiniones, pensamientos e intereses.
    Aprendí (hablo por mi) a dialogar en un tono sosegado, directo, y serio; a no perder los estribos pero sí a defender lo mio.

    Por ello estoy de acuerdo con Xana. Se ha de ser más directo en las discusiones y confrontaciones de ideas, porque son a veces la única forma de "despertarnos" y de hacernos madurar. A mi me hizo ser más competitivo y me ayudo a exigirme más a mi mismo.

    A día de hoy, realizamos debates en filosofía sobre temas que dan lugar a controversia hasta más no poder y se nota quienes han discutido con anterioridad, a quienes se les han parado los pies y se les ha dicho "!Eh, no todo gira a tu alrededor!".

    Sintetizando: La buena discusión ha de ser respetuosa por todas las partes, no siempre lanzando sutilezas al aire, si no también directa, y como no, con sensatez.

    P.D.:Aprovecho la ocasión para animaros a que me leáis, comentéis y os paséis por mi blog:

    www.c3c1style.blogspot.com

    Un saludo!

    ResponderEliminar
  12. Admiro tu espíritu conciliador Jaramos, no es fácil en los tiempos que corren. Aunque tengo que reconocer que tanta diplomacia me pone nerviosa, no se si me parece sincera,¡espero que si!

    C3C1 (tu nombre parece sacado de la guerra de las galaxias, ¿eres el hermano pequeño de C3PO?) te agradezco tu apoyo, veo que hasta el momento has sido el único que has captado lo que yo quería trasmitir y aún por encima lo has vestido muy bien.

    Que sepas que quería dejarte mi gratitud en tu blog pero me da problemas con la barra de desplazamiento y no he podido. Bueno volveré a intentarlo otro día.

    Por cierto Rato, creo que estas como una chota en el buen sentido de la palabra. Quien en su sano juicio podía escribir un post detectivesco sobre los fruitis.

    Fernando tu blog es también muy chulo.

    Jaramos menuda macedonia de visitantes que tienes.

    Bueno después de haceros un poco la pelota, con el objeto de ganaros, me despido.

    Un beso

    ResponderEliminar
  13. Créeme, soy sincero.

    "Jaramos menuda macedonia de visitantes que tienes.Bueno después de haceros un poco la pelota, con el objeto de ganaros, me despido."

    Jajaja.

    ResponderEliminar
  14. ¡REDIOS XANA!, menudo revuelo has montado. Sobre mi estado mental creo que tienes razón, llevo un tiempo sin parar de escribir cosas absurdas en mi blog, espero encontrar de nuevo el norte.

    Me encantan los finales felices, veo que después de la pequeña tormenta, reina de nuevo la paz y el amor.

    Un abrazo,

    RATO

    ResponderEliminar