domingo, 4 de julio de 2010

EL ARTE DE HACER VERSIONES

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Hablando de música, siempre que un intérprete ejecuta una obra, sobre todo si fue compuesta por otra persona, puede decirse que realiza una versión de ella. No hay, o es muy difícil que se den, dos interpretaciones idénticas. Incluso la original se convierte a la postre en una versión entre todas las posibles. He aquí un popurrí de una de las canciones más diversa y universalmente adaptada:



Existen, no obstante, realizaciones que, aun conservando lo esencial de la obra, como corresponde a toda versión, introducen cambios muy considerables en elementos más o menos secundarios. Así, por ejemplo, suprimir el texto, para hacer una “versión instrumental” o, al contrario, colocar un texto a una melodía compuesta para instrumentos o sustituir el ya existente. Se dan, sobre todo, en el ámbito de la música popular. Cualquier melómano puede recordar a los famosísimos Paul Mauriat, James Last (http://www.youtube.com/watch?v=lFShyni9nCs), Fausto Papetti, Xavier Cugat (http://www.youtube.com/watch?v=QB-dgS1uff4&feature=related), etc., y sus versiones orquestales de cientos de canciones. Las infinitas traslaciones instrumentales de los Beatles representan un destacado hito (http://www.youtube.com/watch?v=BJX2wqC6BBY&feature=related) . En cuanto a la inclusión de un texto o su modificación, el caso más conocido mundialmente es quizás el del tema principal del cuarto movimiento de la Novena de Beethoven, debido a Waldo de los Ríos (“Escucha, hermano,,,”, http://www.youtube.com/watch?v=sTv-t8-Ssdw&feature=related); está también la conversión del segundo movimiento del “Concierto de Aranjuez” en hermosísima balada popular (Richard Anthony, por ejemplo, http://www.youtube.com/watch?v=vyi802igGXc) o “Amor de hombre”, de Mocedades, procedente de la zarzuela “La leyenda del beso” (http://www.youtube.com/watch?v=tg5C1KxKq54&feature=PlayList&p=8F13D785B417CCE1&playnext_from=PL&playnext=1&index=3).

Otra posibilidad consiste en introducir alteraciones “de estilo” que afecten globalmente a la pieza, dándoles un aire distinto al de las versiones cercanas a las consideradas más ortodoxas. Entre nosotros, son conocidas las variedades aflamencadas de boleros o canciones pop. Uno de sus iniciadores fue el genial Bambino (http://www.youtube.com/watch?v=WhUieifJk3U). A mí me agradan mucho las grabadas por Manzanita, recientemente desaparecido, de “Un ramito de violetas” (http://www.youtube.com/watch?v=8WdrVgdUXJI) “Sólo pienso en ti”. También tienen amplísima difusión y aceptación las interpretaciones con dejes melódicos o moldes armónicos de tipo jazzístico, o propios del blues o del godspell. En esa línea, como ejemplo extremo, se editó hace algunos años un disco de coplas (de Quintero-León-Quiroga y otros) versionadas por cantantes actuales; exceptuando algunas (tal vez la de Marta Sánchez), el resultado fue más bien mediocre. En general, todas las interpretaciones “intimistas” de tales canciones suelen terminar en fracaso, porque no es el tono apropiado de la copla, más cercano al énfasis dramático, al arrebato pasional, a la voz desgarrada. Por eso, no creo que dé en la diana tampoco el sinuoso fluir, acaramelado y blando, de la última “folclórica”, Diana Navarro, pese a llamarse así. (http://www.youtube.com/watch?v=d_6R5T9xAls)

Por último, me referiré a una clase de versiones que levantan siempre bastante polémica: las adaptaciones de obras pertenecientes a la llamada música clásica. En general, intentan la actualización, la acomodación al oído contemporáneo o la simple indagación de nuevas posibilidades. En la discusión, me sitúo dentro del bando de los partidarios, pues les otorgo la misma legitimidad que a cualquier otra versión de cualquier otra obra. Mi oído no tiene tan sacralizada a la música culta como para encerrarla en un santo tabernáculo y hacer que permanezca intacta, sólo accesible a la minoría de los elegidos. Destaco a uno de los más prolíficos en esta faceta, Paul Mauriat, con arreglos orquestales excelentes, caracterizados por leves cambios en la instrumentación (incluido el empleo de instrumentos electrónicos) y por la acentuación del elemento rítmico, confiado juntamente a la percusión y al juego de síncopas entre diferentes secciones de la orquesta. Resultan memorables su versión de la “Toccata y fuga en re menor” de J.S. Bach (http://www.youtube.com/watch?v=kE7kLdTKeKY) o el breve y frenético “Preludio en do” (http://www.youtube.com/watch?v=_5JtxPyBWxE), de los cuales suelo disfrutar a menudo. Similares características presentan las conversiones hechas por el citado Waldo de los Ríos, de las que recomiendo vivamente la correspondiente la “Sinfonía nº 40” de Mozart (http://www.youtube.com/watch?v=2KOArXB_ekA&feature=related). Confieso que me he pasado media vida tratando de conseguir el disco en el que se incluía, desde que la escuché por primera vez hace sopocientos años.

Diferente modalidad de agrupación instrumental es la “orquesta de plectro”, también utilizada para adaptaciones; aquí puede verse y escucharse una de la “Danza húngara” de J. Brahms (http://www.youtube.com/watch?v=xX8npCUETkY). Conozco y mantengo relación con un extraordinario músico cordobés, Eusebio Jiménez, una de cuyas actividades es, aparte de componer obras originales, realizar adaptaciones para rondalla (si no me equivoco, tiene ya tres discos en el mercado), con la salvedad de que él actúa como intérprete también, y además de todos los instrumentos, bandurrias, laúdes y guitarras, gracias a las técnicas de grabación en estudio.

Tenemos, por otra parte, la orquestación electrónica, como la que realizó de la misma “Toccata y fuga en re menor” Jean Michel Jarre (http://www.youtube.com/watch?v=shySro0L0m8), la cual aconsejo a todos los aficionados libres de prejuicios, o de “Las cuatro estaciones” de Vivaldi (http://www.youtube.com/watch?v=Bcb5TZKewZE&feature=related . Compruebo que la obra de Bach se ha convertido en una de las de más gancho entre los versionistas, tal como puede apreciarse en un recorrido por Internet. Otra de las piezas emblemáticas para los últimos intérpretes electrónicos, incluso simples aficionados, está siendo el “Canon” de J. Pachebel (http://www.youtube.com/watch?v=owAj5LiXG5w&feature=fvw) del que también se hicieron hace tiempo actualizaciones orquestales no electrónicas.

Vino viejo en odres nuevos, algo de eso es la versión. Y, por lo tanto, re-creación y arte. Soy amigo de las versiones, eso está claro.
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6 comentarios:

  1. Todos acabamos haciendo nuestras propias versiones musicales de aquello que nos gusta.

    Mis mejores versiones son en la ducha. Siento no poder ofreceros un video de las mismas, del mismo modo que nuestro amigo Jaramos, por el alto contenido erótico de las mismas.

    Un abrazo,
    RATO

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  2. Siento haber repetido de un modo tan incoherente "de las mismas", en mi entrada anterior, me repito más que la cebolla.

    Un abrazo,
    RATO

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  3. Bueno, bueno, esta entrada tuya me va tener entretenido varias semanas si he de visitar todos los enlaces que propones. Desgaraciadamente, como se suele decir, tengo un oido enfrente del otro, por lo que la música no es mi fuerte, pero me esfuerzo, y tu artículo no tiene precio para mí.
    Gracias. Un abrazo

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  4. Aprendí algo de baile con el "Guantanamera". También formé parte de un grupo, como todo el mundo, y lo llevamos en el repertorio.
    Prometo visitar casi todas esas páginas. Es la justa retribucióna a tan exhaustivo trabajo.

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  5. Gracias a todos/as por entrar, leer y algunos/as comentar. Me gusta que os hayan gustado esas musiquillas.

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