jueves, 20 de enero de 2011

EFEMÉRIDES PERSONALES

           Dentro del ámbito de lo personal, el cumpleaños es seguramente la celebración conmemorativa más extendida hoy.  Antes, al menos en España, lo era el santo; ahora, no. Hay ya bastantes niños (y padres) que ni saben cuándo es “su día”, sobre todo si su nombre cae fuera del grupo de los tradicionales “José”, “Antonio”, “Mari Carmen”, etc. Por ejemplo, ¿conoce alguien la onomástica de los que se llaman Sergio, Fabián, Esther, Iván o Sandra?
          Este cambio y, en general, todo el calendario de festividades individuales o familiares tienen una clara inspiración comercial y apuntan a objetivos consumistas. Lo cual determina, además, que haya aumentado ostensiblemente dicho calendario: el Día del Padre, el Día de la Madre, el Día de los Enamorados, Despedida de Soltero/a, Bodas de Oro y de Plata… La razón no es otra que promover la compra de regalos y la organización de fiestas y banquetes, cada vez más caros y ostentosos. De paso, diré que me resulta curioso el olvido de la Mayoría de Edad o Puesta de Largo entre tales solemnidades. Quizás traduzca el progresivo retraso, en términos de ideas y comportamientos, del acceso a la etapa adulta y la consiguiente ampliación de la infantil y adolescente, de las que hablan muchos sociólogos y psicólogos como signo de nuestro tiempo.
          Sirvan tales comprobaciones como preámbulo de lo que en realidad quiero proponer: un cambio drástico de los criterios para la determinación de las efemérides personales más importantes.  Es decir, la revisión de lo que, según creo, merece la pena que cada uno celebremos, a lo largo de nuestra vida, como hitos verdaderamente importantes, auténticos. 




          El cumpleaños me parece que entra dentro de esta categoría. El nacimiento, la llegada a este mundo, constituye una referencia imprescindible y su rememoración, un motivo de alegría. Por varias razones: porque marca el arranque de nuestro periplo vital; porque sirve como factor para señalar el espacio de tiempo recorrido (en términos de años);  porque hace padres a los progenitores; y porque, como escribí hace algún tiempo, es digno de festejar el hecho de que las personas nazcamos.
          Otro acontecimiento llamado a celebrarse y luego conmemorarse es, opino yo, la culminación de una maduración corporal que nos otorga, definitivamente, la posibilidad física de ser padres o madres, junto con toda la serie de sensaciones e impulsos nuevos que llamamos pubertad. Por concretarlo cronológicamente, se trataría del día (o la noche) en que las niñas tienen su primera regla y los niños eyaculan por vez primera. Me parece a mí que ahí se sitúa el comienzo, hermoso comienzo, de una nueva etapa y no debe pasar como si nada. ¿Cómo se celebra eso? No lo sé, pero  -por suerte-  tendrá que ser de un modo aún no previsto por los patrones y propagandistas del consumo. Como casi todas las celebraciones que propongo.
          Antes, seguramente, muchas familias habrán encontrado momentos muy señalados en el progreso de sus hijos: los primeros pasos, el primer diente, el día que ingresó en la escuela, la primera palabra escrita o leída, el rito de iniciación religiosa según las diferentes creencias (bautismo, circuncisión, primera comunión, etc.). En cada casa se les dará mayor relieve a unos eventos que a otros, pero sin duda todos lo merecen. Y, como tales, deberían vivirlos.
          Más adelante, y por encima incluso del día de la boda, yo celebraría con verdadero fervor el día en que conocí a mi novia o esposa. El casamiento, que no siempre ocurre, parece más una formalidad sin tanta repercusión emocional y sentimental. Y menos, hoy día, en que los que contraen matrimonio han convivido ya como pareja algunos años, período cuyo inicio también podría entrar en la lista de festejos íntimos.
          Algunos éxitos profesionales tal vez deban convertirse, así mismo, en efemérides personales. El día en que se obtiene el título de… Secundaria o Bachillerato, de Técnico Superior en Electrónica o Médico; el día en que se alcanza un contrato fijo en la empresa o llega el ascenso anhelado, el día en que se aprueban unas oposiciones…
          Sinceramente, pienso que todos estos hechos son motivo de alegría y satisfacción, y justifican que se recuerden y se festejen cada año. De una manera sencilla, auténtica, interior, distinta y lejana a los costosos rituales que estamos acostumbrados a padecer (en los conocidos “BBC”: bodas, bautizos y comuniones), tan estereotipados, tan poco sentidos, como costosos y complicados de organizar. Todos los que he señalado, y algunos más seguramente (cada uno podríamos hacernos nuestra propia lista), poseen ese valor de lo que verdaderamente marca la vida de las personas y respecto a los cuales hay un antes y un después.
          Viene a pelo toda esta cavilación, porque no hace mucho que el mundo mundial -literalmente, no como exageración retórica- vivió desenfrenadamente la Nochevieja, momento supuestamente mágico, en que parece que ocurre algo trascendental, extraordinario,  el fin del viejo mundo y la explosiva creación de uno nuevo..., ¡yo qué sé! Confieso que yo permanezco totalmente indiferente, que las campanadas no me dicen nada, que no me pongo loco de alegría cuando veo que la última cifra de la fecha cambia… Que no ocurre esa noche nada que me deje auténtica huella. A no ser que suceda, por casualidad, alguno de los acontecimientos que en los párrafos precedentes he relatado.

16 comentarios:

  1. Muy buena esta entrada..la verdad es que pocas veces nos paramos a pensar la de tonterías que la sociedad celebra sin razón alguna, arrastrados por el rebaño, y a su vez, este arrastrado por el "gran camión de la Paja"- el capitalismo y consumismo en el que vivimos y nos inoculan a diario-. Ha llegado a llenar de mierda fechas que antes podrían llegar a tener sentido, como Navidad (para los creyentes, en mi caso), se ha hecho totalmente comercial, nadie piensa que la Nochebuena nace el Señor, que va, ya todos esperan escuchar los cascabeles de los renos del gordo de rojo... Nochevieja, estoy contigo, ¿que es lo que aporta a nuestras vidas?..¿el cambio de año?, bueno pues en ese caso celebremos también el "cambio de estación -el día de la primavera, la entrada del otoño-..", bufff... más ideas para los de arriba, igual me oyen y la lío.
    Una fecha que no soporto "el puñetero día de los Enamorados", ¿pero que coño es?, ¿quien lo inventó?, a todos nos viene a la mente rápidamente quien.. consumo, por consumo, regalos que puedes dar cualquier día del año, porque si, para demostrar un amor ¿es que sólo se siente es día?.. no me convence en absoluto..

    En cuanto otras fechas, estoy de acuerdo en celebrar el cumpleaños, el inicio de nuestra vida, la experiencia como padres, la andadura de toda una persona..el cumpleaños debe ser motivo de celebración siempre..cada cual como quiera...pero si hay un motivo...

    ¿Fechas señaladas?, me ha hecho mucha gracia tu comentario sobre celebrar los "aniversarios de boda", o "el día de la boda", uff..nada, tampoco me convence, jamás celebré el día en que me casé, sino, y como tu bien dices, el día en que conocí y comenzó el amor entre mi ex-marido y yo... ¿la boda?..,sin ese día, ¿sería algo?...

    Una celebración que me garrapatea en especial es el santoral, "los Santos"... mi nombre no tiene Santo, ¿y que?.. no sería mejor celebrar en todo caso "el día de los Nombres"..¿pq no?..un día al año de unión de todos.. soy creyente pero no me creo en la alegría que alguien siente el día de su santo..no la entiendo, quizá sea simplemente eso..se trate de una experiencia no vivida....

    Si estoy de acuerdo en celebrar fechas que marquen: fin de carrera, inicio de un contrato que es el trabajo de tu vida, el ascenso que te ha convertido en lo que eres hoy..el día en que despidieron a ese jefe que toda la plantilla odiaba, el día de la jubilación.. hay días para celebrar en cada agenda, de cada uno..en cada vida.

    Una pregunta que lanzo:¿y pq no celebrar aquellos días que, aunque tristes, han marcado en tu vida un fuerte aprendizaje?..¿pq no celebrar días en los que uno sufrió, pero aprendió una gran lección?..yo soy partidaria de celebrar el día, de la ruptura sentimental dura, pero de la que se aprende algo importante,..celebrar si, pq sin días así, no seríamos como somos,-el resultado de nuestras experiencias-... celebrar el día que aquel amigo que pensábamos tan amigo, te deja tirado... celebrar que jamás volverás a apostar tu mano por un amigo cualquiera, pq a estas alturas estarías manco, días en los que pierdes un amigo, pero celebras que ves y aprendes a apreciar, a los amigos verdaderos que están a tu lado...

    Hay miles de días para celebrar sin necesidad de seguir al rebaño consumista... y ese es el problema, que quien no regala, no celebra, no felicita, no se emborracha, en esos días en los que "todos " y por costumbre, se "debe" hacer, eres un tipo raro...!paso de rebaños y de consumismos! y celebro lo que verdaderamente deja huella en mi...

    Esta entrada es genial para reflexionar y desahogar alguna que otra rabia.

    Enhorabuena, me pareció genial..."entrada para celebrar" ;)

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  2. Muchas gracias, Minuet. Me doy por satisfecho con que mi modesto artículo te haya servido como excusa para desahogarte. Te aseguro que con bastante frecuencia, en mi fuero interno, celebro algunos sucesos que nada tienen que ver con los estándares, y viceversa. Un abrazo.

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  3. Yo no tengo muchos motivos para celebrar...
    La boda,nacimientos,cumpleaños....todo anécdotas. Suspiros temporales que quedarán en el olvido de nuestras tumbas.
    Prefiero que otros recuerden y celebren por mí...
    Que otros se engañen durante años...al igual que lo hice yo toda mi vida.

    Salu2

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  4. Toni, parece que andas en recesión, como la economía. Je je. ¿Cómo no vas a tener cosas que celebrar, hombre? Conozco a uno que cada vez que perdía 1 kg daba una fiesta (y lo volvía a coger, claro). Cosas así son las que dan vidilla. (Bueno, esta respuesta no se dirige a ti personalmente, sino al personaje que firma el comentario, que estoy seguro que adopta pose de pesimista redomado) Saludos, Toni.

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  5. Cierto amigo.
    Me vas conociendo bien...tras esa estrella en el ojo con la que nací.
    Un abrazo!

    Salu2

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  6. Celebro que hayas vuelto a escribir!!!!!!!!!!!

    Un abrazo,

    Rato Raro

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  7. Muy bueno el post. Generalmente no pensamos en cuantos momentos personales y familiares tenemos a lo largo de todo un año, pero en mi caso, a cada uno en su momento, trato de darle un valor especial. Son momentos irrepetibles y siempre hay que disfrutarlos, vivirlos (los buenos por supuesto, porque los otros hay sobrevivirlos).
    Saludos.

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  8. Gracias, Claudia. Es cierto, con frecuencia sólo celebramos lo que el Corte Inglés y similares nos programa, olvidando aquello que de verdad nos da motivos para festejar. Un abrazo.

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  9. Creo yo que las efemérides forman parte de los ritos sociales (familiares o más amplios), y que como todo ritual tienen como finalidad básica reforzar los lazos sociales. Por eso cambian con el tiempo, conforme cambia el sistema de valores y las necesidades sociales, por eso el mercado se viene apoderando de él en los últimos tiempos ¿acaso no es el mercado el elemento de cohesión social más significativo hoy? De poco servirá nuestra voluntad individual, al final cristalizará en añoranza o melancolía, y nada más.
    Saludos

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  10. Ojalá no, amigo ARC. Tengo esperanza, porque muchas de las celebraciones que refiero en mi artículo no tendían nada que ver en la forma ni en el fondo con esas de tipo comercial y consumista. ¿Te imaginas una tarde-noche conmemorando con tus hijos y tu mujer (esposa o novia), solo con ellos o con algunas personas más, muy especiales también, el día en que os conocisteis? ¿Haciendo qué? Cualquier cosa fuera de lo cotidiano, pero igual de sencilla que lo cotidiano. Por ejemplo, un menú para cena que sólo se prepara ese día..., bailar una canción que sólo se escucha y se baila ese día... Saludos, y gracias por tu comentario, amigo ARC.

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  11. Ni he celebrado nunca mi cumpleaños ni pienso celebrarlo. Tampoco celebré mi boda, mis hermanos si lo hicieron, pero yo no no quise. Simplemente es porque detesto las celebraciones cuando soy el protagonista, asistir a las de otros no me importa. Hay gente a la que le gusta ser el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro; a mí, no. Muy buena entrada.A ver si se la aplican algunos.
    Un saludo

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  12. Vaya, Antorelo. Eso se llama austeridad espartana. Gracias por tu comentario. Saludos.

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  13. Me ha gustado mucho esta entrada. No obstante, las primeras eyaculaciones suelen ser poluciones nocturnas que no todos los niños saben explicar. Eso, o me imagino los McDonald's a reventar. :D


    OLI I7O

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  14. Ja ja ja. Claro, claro, Oli. ¡Cómo pierde uno la verdadera perspectiva de las cosas con los años! Saludos, amigo Oli. Me alegro de/te agradezco tu visita y comentario.

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  15. Gracias por este blog tiene una tema muy buena me gusta mucho leerle excursiones en estambul

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