viernes, 28 de marzo de 2014

LOS SECRETOS

               Así le explica el protagonista de la novela que estoy leyendo a su hermano pequeño qué son los secretos, o sea, las cosas que te guardas y no compartes; qué efecto tienen...

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"Los secretos son como gusanos invisibles... No. Son como zombis, ¿vale? Te roen el cerebro. O sea, como los zombis de Deadland. Entonces, ellos salen y te comen las tripas hasta que ya no tienes, no tienes tripas, y no puedes ser valiente. Y te comen... las cuerdas vocales, y entonces no tienes voz. No puedes hablar. Y te comen... Salen de ti y te comen el aire de alrededor. Lo enrarecen, y no puedes respirar. Se comen a las demás personas que te rodean. Se comen..., se comen a papá y a mamá. Se comen trocitos de su alma y van acosando por ahí... En fin, mordisquean el cerebro y todas las células, y entonces papá y mamá se vuelven mezquinos e irritables, porque esto es lo que sucede cuando algo te come el alma..." (A. Tarttelin, El chico de oro)



martes, 4 de marzo de 2014

"CARPE DIEM"

               Por lo común, se relaciona el tópico literario del “carpe diem” (“aprovecha el momento”) con la juventud y se insta con él a los que empiezan casi a vivir a que expriman todos las cualidades y beneficios de esa edad, antes de que desaparezcan.
               Desde mi alto otero biográfico, se me ocurre pensar que, al menos en una de las posibles interpretaciones del dicho, debería usarse al revés: los jóvenes tienen aún mucho tiempo por delante, por lo que pueden permitirse desaprovechar bastantes momentos y hacer más adelante lo que no realizaron en ellos; en cambio, los ancianos y quienes estamos próximos sí que necesitamos no dejar escapar ninguna ocasión, pues puede que, aunque creamos que sí, no queden ya muchas.

               Decidnos pues, a cada uno de nosotros “¡¡Carpe diem, vetus!!”, así, con entusiasmo, y no tanto a los tiernos cachorrillos y cachorrillas, que ni lo necesitan ni quieren el grito para nada.